<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Eugenio Tironi</title>
	<atom:link href="http://eugeniotironi.cl/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://eugeniotironi.cl</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Mon, 23 Apr 2012 18:27:41 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.2</generator>
		<item>
		<title>La muerte de Allende  (Presentación del libro de Roberto Ampuero El Último Tango de Salvador Allende, 18 abril 2012)</title>
		<link>http://eugeniotironi.cl/2012/04/la-muerte-de-allende-presentacion-del-libro-de-roberto-ampuero-el-ultimo-tango-de-salvador-allende-18-abril-2012/</link>
		<comments>http://eugeniotironi.cl/2012/04/la-muerte-de-allende-presentacion-del-libro-de-roberto-ampuero-el-ultimo-tango-de-salvador-allende-18-abril-2012/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 21 Apr 2012 14:49:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prensa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://eugeniotironi.cl/?p=466</guid>
		<description><![CDATA[Doy por un hecho que no he sido invitado para hacer un comentario literario. No tengo competencias ni autoridad para ello. Por lo demás el mercado ya dio su veredicto: entiendo que el libro se vende como pan caliente. Lo más que puedo decir al respecto es que su lectura fluye fácil, que es entretenido,
	<div class="buttons"><a href="http://eugeniotironi.cl/2012/04/la-muerte-de-allende-presentacion-del-libro-de-roberto-ampuero-el-ultimo-tango-de-salvador-allende-18-abril-2012/" class="go_more button"><span><i class="detail"></i>Leer M&#225;s</span></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Doy por un hecho que no he sido invitado para hacer un comentario literario. No tengo competencias ni autoridad para ello. Por lo demás el mercado ya dio su veredicto: entiendo que el libro se vende como pan caliente. Lo más que puedo decir al respecto es que su lectura fluye fácil, que es entretenido, y que aborda un tema que aún es tabú.</p>
<p style="text-align: justify;">Ya lo saben: las novela trata de Allende y los meses previos al golpe. Y aunque esto es literatura y no historia, lo cierto es que no deja títere con cabeza. Allende es un idealista incorregible, incapaz de hacer algo para evitar irnos al despeñadero, aunque lo salva el hecho que sabe morir por sus ideas. Pinochet es lo opuesto: un arribista y un traidor consumado y Fidel, de paso, es un cobarde. Los estadounidenses y la CIA fueron unos canallas, aunque el autor les deja abierta la puerta al arrepentimiento: no así a los líderes del PC soviético, que quedan como unos mezquinos que se negaron a salvar a l Chile de Allende del desastre. El único personaje que se salva es Rufino, el panadero y amante del tango, quien es leal con sus recuerdos, con sus amigos y con su pueblo, y Amanda, su mujer, que busca sin descanso los huesos de su hijo desparecido.<br />
Aunque esto es una novela, el autor se da algunas licencias que tienen que ver con su propia historia, como cuando incluye algo forzadamente la muerte del líder del Mapu, Rodrigo Ambrosio.<br />
La novela de Ampuero tiene por sobre todo una virtud: que, como decíamos, rompe el tabú y coloca a Allende entre nosotros. No para endiosarlo ni para satanizarlo, como hemos tendido a hacerlo hasta ahora, sino para ajustar cuentas con él. Es algo que no hemos hecho, y que necesitamos hacer para poder estar en paz con nosotros mismos.</p>
<p style="text-align: justify;">Debo confesar que nunca fui allendista. Me pasaba lo de Rufino: lo veía como un político más volcado a la retórica que a la acción, al acomodo mas que a la decisión. ¿Pero qué importa todo eso? Ese no es el Allende histórico. El que ha quedado en la memoria larga de los chilenos y del mundo entero es aquel personaje gigantesco que resiste a la fuerza en defensa de sus principios —y, de paso, de la Constitución—; que no cede a las amenazas ni acepta transacciones; que termina finalmente quedándose y muriendo en La Moneda bombardeada.<br />
Fueron apenas unas horas en el curso de una vida, pero de tal grandeza que todo lo demás es anécdota. Bastó un instante para clausurar un ciclo en la historia de Chile, y marcar profundamente la evolución posterior del país y la vida de cada uno de nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;">Porque la pregunta que muchas veces me he hecho es: ¿qué habría ocurrido si Allende se hubiese entregado a la Junta Militar, y partido, por ejemplo, al exilio en México? Habría muerto en su lecho, seguramente, pero dudo que Roberto Ampuero hubiese escrito esta novela y que hoy estuviésemos hablando de él.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin la muerte de Allende en La Moneda otro habría sido el curso de nuestra historia como país. Si ese martes 11 él hubiese buscado una salida negociada –como algunos de sus colaboradores más íntimos se lo pedían&#8211;, el régimen que lo destituyó no habría actuado con la crueldad con que lo hizo, es  cierto, pero tampoco habría realizado la radical revolución que emprendió.</p>
<p style="text-align: justify;">Déjenme ponerlo de la siguiente manera. Fue el sacrificio de Allende lo que hizo que para Pinochet no hubiese vuelta atrás, y que el nuevo régimen no tuviese un carácter transitorio para llamar rápidamente a elecciones, como había sido planeado por los golpistas. Fue su heroísmo el que forzó el tránsito desde la restauración a la revolución. Fue la sangre de Allende en sus manos la que obligó a los militares a justificar lo que habían hecho planteándose un plan de refundación del país, como el que llevaron a cabo los Chicago Boys.</p>
<p style="text-align: justify;">Pobre Pinochet. Creyó que lo había derrotado, cuando fue Allende el que lo derrotó en el momento mismo que decidió morir en La Moneda. El desenlace de la historia quedó escrito en ese mismo instante.</p>
<p style="text-align: justify;">Porque el verdadero padre del Chile actual no es Pinochet &#8211;quien murió tal cual lo describe Ampuero en su libro: como un personaje turbio y medroso. Fue Allende. Su sacrificio es el que nos forzó a todos –Pinochet incluido—a perseguir lo que parecía inalcanzable para tratar de huir, así, de su fantasma y no mostrarnos como unos miserables.</p>
<p style="text-align: justify;">Quiero terminar con una reflexión de corte personal. Mi vida, y la de muchos otros de mi generación, habría totalmente diferente si Allende no resiste y muere en La Moneda. Nos hubiésemos resignado al fracaso de la UP y jóvenes como éramos, emprendido nuevos caminos. No pudimos hacerlo; no pudimos porque no lográbamos desentendernos de su muerte. En otras palabras Allende nos condenó a destinar los siguientes años —de una manera o de otra— a pagar la deuda contraída con él ese 11 de septiembre. A probar que no éramos unos cobardes. A ser dignos de su memoria.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo sé exactamente cuando me liberé de ese yugo. Fue el 5 de octubre de 1988, cuando triunfó el NO. Desde el 11 de septiembre dediqué toda mi energía a lograr que el pueblo de Chile se desembarazara de Pinochet. Esa noche sentí que se había logrado. Mientras empezaban las celebraciones, recuerdo haberme retirado del Comando para emprender una caminata de varias horas a mi casa. Pensaba en esto: por fin puedo hacer con mi vida lo que quiero, pues hasta ahora la había dedicado a saldar mi deuda con Allende.</p>
<p style="text-align: justify;">Con este libro, si no me equivoco, Roberto Ampuero hace lo mismo: arregla cuentas con Allende. E invita a sus lectores a hacer otro tanto.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://eugeniotironi.cl/2012/04/la-muerte-de-allende-presentacion-del-libro-de-roberto-ampuero-el-ultimo-tango-de-salvador-allende-18-abril-2012/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>&#8220;Hay falta de incondicionalidad en el oficialismo&#8230; al primer perdigón se produce la desbandada&#8221;</title>
		<link>http://eugeniotironi.cl/2012/04/hay-falta-de-incondicionalidad-en-el-oficialismo-al-primer-perdigon-se-produce-la-desbandada/</link>
		<comments>http://eugeniotironi.cl/2012/04/hay-falta-de-incondicionalidad-en-el-oficialismo-al-primer-perdigon-se-produce-la-desbandada/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 16 Apr 2012 13:54:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prensa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://eugeniotironi.cl/?p=463</guid>
		<description><![CDATA[Te invitamos a leer la entrevista publicada en &#8220;La Segunda&#8221; a Eugenio Tironi sobre la salida del Ministro de Energía Rodrigo Alvarez.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://eugeniotironi.cl/wp-content/uploads/2012/04/etb_lasegunda.pdf" target="_blank">Te invitamos a leer la entrevista publicada en &#8220;La Segunda&#8221; a Eugenio Tironi sobre la salida del Ministro de Energía Rodrigo Alvarez. </a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://eugeniotironi.cl/2012/04/hay-falta-de-incondicionalidad-en-el-oficialismo-al-primer-perdigon-se-produce-la-desbandada/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>No era la Concertación</title>
		<link>http://eugeniotironi.cl/2012/04/no-era-la-concertacion/</link>
		<comments>http://eugeniotironi.cl/2012/04/no-era-la-concertacion/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 16 Apr 2012 13:42:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://eugeniotironi.cl/?p=459</guid>
		<description><![CDATA[Vivimos -para decirlo de un modo que no suene amenazador- tiempos turbulentos. &#8220;El modelo&#8221;, esa entelequia que por largo tiempo nos sirvió para contener nuestras pulsiones y tradiciones, hoy por hoy es derrumbado igual como ocurriera en Irak con la estatua de Hussein, o en las capitales comunistas con las de Lenin y Stalin. Lo
	<div class="buttons"><a href="http://eugeniotironi.cl/2012/04/no-era-la-concertacion/" class="go_more button"><span><i class="detail"></i>Leer M&#225;s</span></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Vivimos -para decirlo de un modo que no suene amenazador- tiempos turbulentos. &#8220;El modelo&#8221;, esa entelequia que por largo tiempo nos sirvió para contener nuestras pulsiones y tradiciones, hoy por hoy es derrumbado igual como ocurriera en Irak con la estatua de Hussein, o en las capitales comunistas con las de Lenin y Stalin. Lo curioso es que quienes empuñan el mazo no son aquellos que siempre quisieron derribarlo, sino los mismos que lo edificaron y que hasta no hace mucho lo defendían contra viento y marea.</p>
<p style="text-align: justify;">Por largo tiempo la sociedad chilena se ordenó en torno a reglas que alcanzaron el estatus de intocables, pues habían sido fijadas por expertos que tenían conexión directa con una suerte de ley divina (&#8220;el modelo&#8221;) que estaba fuera de la comprensión y de la crítica de la gente ordinaria. Osar cuestionarlas podía arrastrarnos de vuelta al apocalipsis o frustrar las ilusiones de progreso, por lo que no cabía más que resignarse y esperar. Esta visión de las cosas caducó. Los desbordes partieron con el tema ambiental, siguieron con la educación, y luego se han expandido como la pólvora. Los resultados son sorprendentes. Es cuestión de mirar. En educación, más gratuidad y fin al lucro. En banca y retail , menos libertad y más protección al consumidor. En salud, más restricciones y menos &#8220;libertad de elegir&#8221;. En minería, más Codelco. En energía, menos precio y más Estado. En impuestos, más tributos por menos desigualdad. En Aysén, zona franca y un ministro exonerado. En gasto social, más subsidios a la clase media. Podríamos seguir: en estas y muchas otras áreas &#8220;el modelo&#8221; está desbordado.</p>
<p style="text-align: justify;">Durante los años en que gobernó la Concertación los defensores de &#8220;el modelo&#8221; argüían que si éste se veía de pronto desbordado, o si su delivery no era el esperado, era culpa del Gobierno. En el fondo éste siempre boicoteó &#8220;el modelo&#8221;, ahogándolo con restricciones de toda índole. No podía ser de otro modo -se decía-, pues la Concertación no creía en él: si a la cabra la tira el monte, a ésta la tiraba el estatismo. El problema, entonces, no estaba en &#8220;el modelo&#8221;, sino en la forma como éste era gestionado. Con un gobierno que realmente creyera en él -se anunciaba-, otro gallo cantaría.</p>
<p style="text-align: justify;">Para la derecha y ciertos núcleos del empresariado fue superconfortable echarles la culpa a los gobiernos de la Concertación de las fallas de &#8220;el modelo&#8221;. Operaba como mecanismo de negación ante cualquier cuestionamiento del mismo, o como argumento comodín ante cualquier intento por razonar sobre el asunto. Pero este discurso también ha sido desbordado: el Gobierno ya no está en manos de la Concertación y, objetivamente, &#8220;el modelo&#8221; hoy está mucho más perforado y menos legitimado que lo que lo estaba bajo sus gobiernos. ¿Cómo es posible que los &#8220;enemigos del modelo&#8221; estén ganando la batalla justo ahora que sus defensores encabezan el Gobierno? ¿Será porque estos últimos lo traicionaron y se entregaron a sus enemigos? ¿O será que hay algo más profundo, que hasta ahora no se había querido ver?</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora se ha corrido el tupido velo. Los problemas de la gente con &#8220;el modelo&#8221; tienen que ver con algunos de sus fundamentos -que están bajo escrutinio en el mundo entero- y no con la maledicencia o ineptitud de la Concertación. A lo mejor esto es lo que quería decir el ministro Hinzpeter cuando señaló que &#8220;la agenda de la centroderecha en la oposición no es ni puede ser exactamente igual que en el Gobierno&#8221;. Si se asume así, sin tapujos, quizás podamos reflexionar con la finalidad de ponernos de acuerdo en lo que es mejor para Chile, y no de dirimir quién es más fiel a un modelo, cualquiera sea éste.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://eugeniotironi.cl/2012/04/no-era-la-concertacion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Moral y Moralismo</title>
		<link>http://eugeniotironi.cl/2012/04/moral-y-moralismo/</link>
		<comments>http://eugeniotironi.cl/2012/04/moral-y-moralismo/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 16 Apr 2012 13:41:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://eugeniotironi.cl/?p=457</guid>
		<description><![CDATA[Los debates sobre el caso Atala o el llamado aborto terapéutico marcan la pauta acerca del tipo de dilemas que enfrenta nuestra sociedad. Hay que optar respecto de cuestiones sobre las que no existe una &#8220;verdad científica&#8221;, ni tampoco una voz espiritual con la autoridad para prescribir el buen camino. Esto torna inescapable encarar un
	<div class="buttons"><a href="http://eugeniotironi.cl/2012/04/moral-y-moralismo/" class="go_more button"><span><i class="detail"></i>Leer M&#225;s</span></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Los debates sobre el caso Atala o el llamado aborto terapéutico marcan la pauta acerca del tipo de dilemas que enfrenta nuestra sociedad. Hay que optar respecto de cuestiones sobre las que no existe una &#8220;verdad científica&#8221;, ni tampoco una voz espiritual con la autoridad para prescribir el buen camino. Esto torna inescapable encarar un debate moral, esto es, una discusión acerca de las diferentes concepciones que en una sociedad pluralista hay de lo bueno, de lo justo, de lo recto y de lo bello. Aquí nace el problema.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando hay que elegir entre &#8220;lo bueno&#8221; y &#8220;lo malo&#8221;, no hay propiamente un dilema. Éste surge cuando hay que optar entre dos bienes morales incompatibles: por ejemplo, entre la libertad de la mujer a vivir libremente su opción sexual, o a elegir si prosigue con un embarazo inviable; o el deber del Estado de proteger una determinada noción de familia o una vida potencial. Los argumentos a favor de una u otra opción son igualmente concluyentes, y al mismo tiempo nadie es indiferente ni al dolor de la mujer ni a los deberes del Estado. Pero hay que escoger. Ante ello, cada uno defiende su opción de acuerdo con su concepto de &#8220;lo bueno&#8221;, el cual se enraíza en creencias, tradiciones y sentimientos que difícilmente serán modificados por pruebas o raciocinios.</p>
<p style="text-align: justify;">Los conflictos de orden moral han dado lugar a los más dolorosos conflictos de la humanidad. Esto ha sucedido porque la actitud &#8220;moralista&#8221; -para recoger la distinción de la filósofa pragmática Émilie Hache- se ha impuesto sobre la actitud &#8220;moral&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">El comportamiento moralista es aquel que justifica la elección de un determinado bien sobre la base de que sería el único moralmente aceptable. Las demás opciones serían, por defecto, inmorales, o bien estarían en un escalón más bajo en una escala única de moralidad. Esto sitúa en el campo de la inmoralidad a quienes postulan otras opciones, lo que imposibilita cualquier diálogo y cualquier compromiso, pues no se hacen pactos con el mal o el pecado. De otra parte, vuelve imposible revisar la opción elegida, porque hacerlo implicaría cuestionar su moralidad o volver sobre las opciones concurrentes, que ya fueron arrojadas al basurero de la inmoralidad, lo que conduce a bloquearse ante cualquier nueva evidencia que pudiera ponerla en tela de juicio.</p>
<p style="text-align: justify;">El comportamiento moral, en cambio, se abstiene de justificar sus decisiones sobre la base de juicios morales y se cuida de no lanzar a la hoguera de lo inmoral el bien descartado. Se obliga -como afirma bellamente Isabelle Stengers- a &#8220;sentir la tragedia&#8221; ante el hecho de que no todos los bienes morales pueden alcanzarse al mismo tiempo, y generalmente hay que optar entre ellos. Hace propio el duelo por el bien moral postergado y lo guarda sagradamente en la memoria, pues en el futuro las circunstancias podrían conducir a revisar el camino elegido y volver sobre el bien que fuera relegado. No rehúye el compromiso, sino, al contrario, lo toma como una obligación, pues lo moral no es juzgar el mundo desde principios que están por encima de la experiencia, sino tratar de comprenderlo para entenderse con aquellos que lo miran desde una escala moral diferente.</p>
<p style="text-align: justify;">Hemos llegado a un punto en el que los dilemas han huido del confortable dominio de las &#8220;políticas públicas&#8221; y del campo de los expertos, para adoptar crudamente su dimensión moral, ante la cual todos nos sentimos autorizados a emitir nuestra opinión. Ante tales dilemas no hay más alternativa que alcanzar arreglos provisorios, compuestos a partir de las posiciones de los diferentes actores involucrados en la controversia. Esto sólo se puede conseguir si evitamos el moralismo, que conduce ineludiblemente a la descalificación de nuestros contradictores y, en el límite, a la violencia.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://eugeniotironi.cl/2012/04/moral-y-moralismo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Homs</title>
		<link>http://eugeniotironi.cl/2012/03/homs/</link>
		<comments>http://eugeniotironi.cl/2012/03/homs/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 13 Mar 2012 19:13:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Post]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://eugeniotironi.cl/?p=450</guid>
		<description><![CDATA[Hoy los ojos del mundo están puestos en la ciudad de Homs, símbolo de la rebelión contra la dinastía Assad. Es la tercera ciudad de Siria, donde reside una de las culturas más antiguas de la tierra. Ahí se amalgaman influencias egipcias, sumerias, babilonias, judías, persas, asirias, griegas y romanas. Antioquía, su antigua capital, estuvo
	<div class="buttons"><a href="http://eugeniotironi.cl/2012/03/homs/" class="go_more button"><span><i class="detail"></i>Leer M&#225;s</span></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hoy los ojos del mundo están puestos en la ciudad de Homs, símbolo de la rebelión contra la dinastía Assad. Es la tercera ciudad de Siria, donde reside una de las culturas más antiguas de la tierra. Ahí se amalgaman influencias egipcias, sumerias, babilonias, judías, persas, asirias, griegas y romanas. Antioquía, su antigua capital, estuvo entre las ciudades más importantes del imperio romano. Durante el imperio bizantino, Homs fue un centro relevante del cristianismo oriental. Ha sido el hogar de la familia Jandali. Uno de sus herederos, Malek, es considerado uno de los músicos más versátiles y creativos del mundo árabe. El otro Jandali famoso es Steve Jobs.</p>
<p style="text-align: justify;">La historia es conocida. El padre biológico de Jobs fue Abdulfattah Jandali, un profesor musulmán nacido en Homs que se radicó en Estados Unidos después de obtener su posgrado en ciencias políticas en la Universidad de Wisconsin. Walter Isaacson, su biógrafo, así como toda la vasta literatura que ha brotado sobre la figura de Jobs, le prestan poca atención a este hecho. Pero, ¿cuánto de la cultura que Jobs traía en sus genes no está presente en su obra?</p>
<p style="text-align: justify;">Se ha dicho que Jobs es un hijo de la California hippie de los años 60 y 70: cierto. Que su padre adoptivo, Paul, fue quien le inculcó la obsesión por la manufactura que luego se plasmó en lo que produjo: seguro. Que la necesidad de superar el dolor de saberse abandonado por sus padres biológicos lo indujo a esa búsqueda insistente de autoafirmación y reconocimiento que terminó en Apple: probable. Pero falta un ingrediente: la cultura que recibió en la herencia genética de su padre biológico. ¿Qué pasó con ella? Es inaudito que esta dimensión no esté incorporada por aquellos que hoy lo estudian con esa misma exaltación que en otra época se le destinaba a Marx.</p>
<p style="text-align: justify;">El comportamiento de los seres humano no viene inscrito en su ADN; pero éstos tampoco son una tabula rasa totalmente moldeada por su entorno. Al observar su cara, el color de su piel, esos ojos negros fríos y profundos, pero también su mesianismo y fanatismo, es imposible pasar por alto los orígenes de Jobs. Pero hay coincidencias aún más sugerentes.</p>
<p style="text-align: justify;">A Jobs le gustaba afirmar que nada lo había marcado más que un curso de caligrafía que había tomado por iniciativa propia en su breve experiencia universitaria. El tema le apasionaba, y de hecho fue clave en la concepción del McIntosh y de todo lo que vino después. Es curioso, pero el islam asigna a la caligrafía un lugar central. Éste no tiene una representación de Dios, como el cristianismo, y por eso mismo a la divinidad no se puede acceder por medio de la iconografía o los ritos. Sólo se llega a ella por la lectura del Corán, y de ahí que es clave cómo éste se presenta a los fieles. Por esto el valor de la caligrafía, que llega a ser una suerte de plegaria, tal como la pintura o la escultura lo fuera en el cristianismo.</p>
<p style="text-align: justify;">En el islam la estética es simplemente embellecimiento, deleite. En esto difiere radicalmente de la cultura occidental, para la cual ella está siempre al servicio de un fin religioso o moral: cuando ello se rompe, irrumpe el pecado. Jobs rompió con la subordinación de la estética a la funcionalidad, del diseño a la ingeniería. ¿No estaba, con esto, simplemente reencontrándose con sus raíces? Para el mundo islámico la estética se basa en la proporcionalidad, la interioridad, el minimalismo; todo aquello que está presente en los dispositivos creados por Jobs.</p>
<p style="text-align: justify;">Los íconos del capitalismo contemporáneo, Jobs y Apple, quizás no tienen su origen en los Estados Unidos, ni en Silicon Valley ni en California, sino en la heroica ciudad siria de Homs.</p>
<h6 style="text-align: justify;">Imagen extraída de: <a href="http://www.panoramio.com/photo/8973377">http://www.panoramio.com/photo/8973377</a></h6>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://eugeniotironi.cl/2012/03/homs/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>HIPPIE</title>
		<link>http://eugeniotironi.cl/2012/02/hippie/</link>
		<comments>http://eugeniotironi.cl/2012/02/hippie/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 28 Feb 2012 15:38:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://eugeniotironi.cl/?p=446</guid>
		<description><![CDATA[&#8220;¿Qué quedó del 68 de París? Nada. ¿Qué impacto tuvieron los hippies de California? Ninguno. ¿En qué quedaron la democracia de base, el pacifismo, el amor libre, las granjas comunitarias? En grupos marginales, nada más. Las turbulencias de fines de los años 60 pasaron, los gobiernos siguieron en las mismas manos, el capitalismo siguió sin
	<div class="buttons"><a href="http://eugeniotironi.cl/2012/02/hippie/" class="go_more button"><span><i class="detail"></i>Leer M&#225;s</span></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">&#8220;¿Qué quedó del 68 de París? Nada. ¿Qué impacto tuvieron los hippies de California? Ninguno. ¿En qué quedaron la democracia de base, el pacifismo, el amor libre, las granjas comunitarias? En grupos marginales, nada más. Las turbulencias de fines de los años 60 pasaron, los gobiernos siguieron en las mismas manos, el capitalismo siguió sin mácula, y los líderes de esos movimientos fueron absorbidos por el sistema&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Es la versión oficial. Lo dijo Sarkozy (¿se acuerdan?), lo que en la derecha chilena le valió acalorados aplausos. Lo mismo se ha vuelto a repetir cuando se alude a las convergencias entre el movimiento estudiantil de 2011 con aquello sucesos. Pero es falso. El movimiento juvenil de la última parte de los 60 y comienzos de los 70 tuvo repercusiones gigantescas y de carácter universal. No fueron de orden político o económico, sino cultural. Por eso mismo, han tenido más ramificaciones y sus efectos han sido más duraderos. Lo han sostenido numerosos historiadores y sociólogos, pero éstos no son dignos de confianza. Ahora ha salido una nueva voz reivindicando el significado para nuestra civilización de lo que emergió en esos años: la de Steve Jobs. Ésta sí que no puede ser desoída.</p>
<p style="text-align: justify;">La biografía de Walter Isaacson, que se basa en su propio testimonio, pulveriza la noción pedestre de que Jobs sería hijo de Silicon Valley; ese vergel del emprendimiento y la innovación que hoy todos quieren imitar, donde el capital de riesgo mana por las calles, donde reina la competencia, se premia el éxito y se aplaude el fracaso. Jobs nace de un espacio mucho más amplio y complejo; de una California que empezaba a mostrar signos de prosperidad fruto de la industria militar y electrónica, que disponía de universidades públicas de punta, y que se convirtió en el epicentro de la rebelión de los jóvenes del mundo desarrollado -y más allá- contra el orden de la posguerra. Ésta tuvo un componente ideológico anticapitalista, aunque nunca tanto como en Europa o América Latina. En California el foco estuvo en la contracultura: frente a la familia, el amor libre; frente al racionalismo, la espiritualidad budista; frente a un sistema represivo, los alucinógenos.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8220;Yo vengo de un tiempo mágico&#8221;, decía Jobs, aludiendo a un período en que se produjo una de las mayores revoluciones culturales de nuestro tiempo. &#8220;Nuestra conciencia fue formada por el Zen, y también por el LSD&#8221;, agregaba. De hecho, lo probó todo y a fondo: vegetarianismo, sexo libre, meditación, drogas. Jamás renegó de su herencia hippie para transformarse en héroe del capitalismo moderno: al revés; lo hizo desde ahí. De esta experiencia extrajo muchas de sus características distintivas: su interés por &#8220;crear cosas grandes antes que ganar dinero&#8221;; la pasión por fabricar dispositivos que ampliaran la libertad y la capacidad de expresión de las personas; el valor otorgado a la intuición por sobre la racionalidad; el aprecio por los rebeldes, los que ven las cosas de otra manera, que son finalmente los que cambian el mundo. Hay, pues, una profunda imbricación entre la contracultura de los 60 y la obra de Jobs. Apple es -dice Isaacson- la fusión entre la revolución de las flores y la revolución de los microprocesadores.</p>
<p style="text-align: justify;">La historia de Jobs es un mentís para los que sostienen que la rebelión de los 60 no tuvo consecuencias. Y para los que creen que la innovación depende sólo de factores económicos e institucionales. Por eso, los expertos en emprendimiento harían bien en dejar de lado sus fórmulas y abandonar sus cubículos para salir a las calles y zambullirse en el movimiento de los jóvenes. Es ahí, como en la California de Jobs, donde se podría estar inventando el mundo del mañana.</p>
<p style="text-align: justify;">La historia de Steve Jobs es un mentís para los que sostienen que la rebelión de los años 60 no tuvo consecuencias.</p>
<h6 style="text-align: justify;">Imagen extraída de: <a href="http://cpouget.wordpress.com/category/cultura-hippie/">http://cpouget.wordpress.com/category/cultura-hippie/</a></h6>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://eugeniotironi.cl/2012/02/hippie/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Mark &amp; Steve</title>
		<link>http://eugeniotironi.cl/2012/02/mark-steve/</link>
		<comments>http://eugeniotironi.cl/2012/02/mark-steve/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 14 Feb 2012 17:03:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://eugeniotironi.cl/?p=439</guid>
		<description><![CDATA[Siempre sospeché del discurso acerca del &#8220;emprendimiento&#8221; y la &#8220;innovación&#8221; de los gurús del management . Nunca creí que fuesen aptitudes que se puedan fabricar o entrenar sobre la base de cursos, seminarios y coaching . Tampoco, desde luego, que el impulso para quebrar la inercia, crear algo nuevo, conseguir adhesión y conformar organizaciones que
	<div class="buttons"><a href="http://eugeniotironi.cl/2012/02/mark-steve/" class="go_more button"><span><i class="detail"></i>Leer M&#225;s</span></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Siempre sospeché del discurso acerca del &#8220;emprendimiento&#8221; y la &#8220;innovación&#8221; de los gurús del management . Nunca creí que fuesen aptitudes que se puedan fabricar o entrenar sobre la base de cursos, seminarios y coaching . Tampoco, desde luego, que el impulso para quebrar la inercia, crear algo nuevo, conseguir adhesión y conformar organizaciones que lo materialicen brote del mero marco institucional -por ejemplo, la competencia, el acceso a capital o la cercanía a universidades-. Ayudan, desde luego, pero siempre pensé que había otros factores más profundos para la innovación y el emprendimiento, y que son pasados por alto por el fastidioso discurso oficial.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando vi &#8220;Redes sociales&#8221;, el filme de David Fincher, esas aprensiones me parecieron justificadas. Él trata sobre la invención de Facebook por el estudiante de Harvard Mark Zuckerberg. ¿Qué lo condujo, según el filme, a la creación de un dispositivo que ha cambiado las relaciones humanas? Nada que aprendiera en las aulas de la universidad. Nada, tampoco, que tuviese que ver con el entorno competitivo, o el deseo de ganar dinero, poder o influencia. Lo que lo impulsó fue el despecho. Inventó Facebook para demostrar de cuánto él era capaz a su ex novia, Erika, quien lo había &#8220;pateado&#8221; por nerd , y de paso humillar a las mujeres. O sea, ni siquiera fue el amor; fue el rencor, algo bastante menos noble. Luego, lo que le hizo seguir adelante contra viento y marea, incluso quebrando con sus mejores amigos, fue otro sentimiento que tiene poco que ver con lo que se enseña en los MBA: el deseo de terminar con la discriminación de la que se sentía objeto en Harvard por ser judío.</p>
<p style="text-align: justify;">Por lo dicho, siempre me molestó la apelación a Steve Jobs en todo texto o discurso sobre innovación y emprendimiento que se emita en el planeta. No podía ser -pensaba- que la revolución encarnada por Apple fuese fruto de un mesías. O de un entorno tan insulso como Silicon Valley. Tenía que haber algo más. La sospecha me llevó a hincarle el diente a la biografía encargada por Jobs a Walter Isaacson, publicada poco después de su muerte. La que terminó por corroborar lo que intuía: que en el caso de Jobs, al igual que en el de Zuckerberg, los factores biográficos y emocionales son claves para comprender su obra.</p>
<p style="text-align: justify;">Como es sabido, Jobs fue un hijo abandonado por sus padres, una joven descendiente de alemanes y un profesor de ciencia política sirio. Fue adoptado por una pareja formada por un ingeniero apasionado por la mecánica, y una dueña de casa. La relación con ambos fue excelente, pero no por ello dejó de interrogarse sobre aquello que se pregunta todo hijo adoptado, cuando brota la necesidad de constituir una identidad propia: saber por qué fue abandonado por sus padres biológicos. Jobs nunca encontró la respuesta, y esto explica por qué la búsqueda de su propia identidad guió su vida hasta el día su muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">De hecho, Jobs decía a sus amigos que su vida estaba movida por la pena de haber sido entregado en adopción y no saber nada acerca de sus padres: lo necesitaba -agregaba- para poder conocerse a sí mismo. Ensayó todo tipo de sucedáneos: las drogas, el budismo, las terapias alternativas, el sexo libre, las dietas vegetarianas. Ya adulto se reencontró con su madre biológica y con su hermana; pero se negó a hacerlo con su padre.</p>
<p style="text-align: justify;">Sobre Jobs se han destacado su búsqueda de reconocimiento, su incapacidad de ponerse en el lugar de los demás, su deslealtad hacia los pares, su indiferencia a la mentira, su manía perfeccionista, su permanente fuga hacia delante. ¿Son los rasgos de un genio, o de la ecología capitalista americana? No; son los rasgos de un niño abandonado que busca los ojos de su madre. Ellos le ayudaron a Jobs a crear Apple; tal como el rencor condujo a Zuckerberg a inventar Facebook.</p>
<h6>Imagen extraída de: <a href="http://turankeo.com/steve-jobs-le-gustaba-la-red-social-de-facebook/">http://turankeo.com/steve-jobs-le-gustaba-la-red-social-de-facebook/</a></h6>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://eugeniotironi.cl/2012/02/mark-steve/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Relato y Biografía</title>
		<link>http://eugeniotironi.cl/2012/01/relato-y-biografia/</link>
		<comments>http://eugeniotironi.cl/2012/01/relato-y-biografia/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 31 Jan 2012 15:02:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://eugeniotironi.cl/?p=436</guid>
		<description><![CDATA[Un conocido me entregó días atrás un papel que había encontrado tirado en un Starbucks en las inmediaciones de La Moneda. Él presume que fue dejado por uno de los jóvenes asesores que hoy pululan en el palacio de gobierno. No me consta, pero suena plausible. Por lo mismo, en estos días de verano en
	<div class="buttons"><a href="http://eugeniotironi.cl/2012/01/relato-y-biografia/" class="go_more button"><span><i class="detail"></i>Leer M&#225;s</span></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un conocido me entregó días atrás un papel que había encontrado tirado en un Starbucks en las inmediaciones de La Moneda. Él presume que fue dejado por uno de los jóvenes asesores que hoy pululan en el palacio de gobierno. No me consta, pero suena plausible. Por lo mismo, en estos días de verano en que las energías escasean, me he tomado la libertad de usar este espacio para transcribirlo.</p>
<p>&#8220;Tengo 28 años. Saqué economía en la PUC, y luego me fui a Harvard a estudiar políticas públicas. Es algo que siempre me interesó. Viene de mi padre. Él también salió de la PUC, pero hizo su post-grado en Chicago. Trabajó cinco años en el gobierno militar diseñando y ejecutando las reformas económicas que hicieron a Chile lo que es hoy. Esto lo llena de orgullo. Desde chico soñé con hacer algo semejante.</p>
<p>Volví a Chile y rápidamente encontré trabajo en un banco de inversión. De pronto me descubrí embalado en un tren de vida que ni siquiera había imaginado. Pero aún me picaba el bichito de la cosa pública. Me atrajo Piñera por sus ideas y su energía. Colaboré con los grupos Tantauco, donde llegué a sentir lo que deben haber sentido los autores de &#8220;El Ladrillo&#8221;: estar forjando las ideas que sacarían a Chile del estancamiento al que lo había sometido la Concertación.</p>
<p>Me ofrecieron ser asesor del ministro xxx (el nombre prefiero omitirlo). Significaba bajar mis ingresos a un cuarto, pero era la ocasión de materializar mi vocación pública. Estaba en la duda, ante lo cual decidí pedirle consejo a mi padre. Habíamos tenido diferencias. Él se quedó pegado en ideas que ya tienen casi medio siglo. Se había opuesto a que fuese a Harvard, porque la considera muy &#8220;liberal&#8221;: quería que siguiera sus pasos en Chicago. Me negué, y esto trizó nuestras relaciones. Tampoco le gusta Piñera: considera que se hizo rico mientras él y otros como él sacaban adelante el modelo. No obstante, me persuadió a dejarlo todo y embarcarme en el gobierno. &#8220;Si no lo haces&#8221; -me dijo- , &#8220;te arrepentirás por el resto de tu vida. Uno dispone de muy pocas oportunidades para dejar una marca en la historia, y cuando esta posibilidad existe, hay que tomarla, no importan los riesgos ni los costos. No hay mayor patrimonio que tal experiencia&#8221;.</p>
<p>Completaré dos años en el gobierno. Éste ha hecho muchas cosas, pero no veo que esté dejando una marca. Cualquier intento choca con que &#8220;hay que cuidar la Coalición&#8221;, &#8220;no hay piso político&#8221;, &#8220;miren las encuestas&#8221;. Mi padre siempre me lo saca en cara, lo que me irrita. Siento que se vanagloria de la superioridad de su generación (y de paso, de Chicago).</p>
<p>La generación de mi padre se puso como misión liberar la economía chilena de las distorsiones provocadas por un Estado ultra-regulador. Los afectados se opusieron, pero fueron derrotados. Los resultados están a la vista. Ahora pienso que nuestra misión bien podría ser liberar a la política chilena de las distorsiones producidas por un sistema electoral ultra-regulado. Sería recoger la posta de los Chicago, y llevarla más lejos. Acabar con el bi-nominal podría ser a la estructura política lo que acabar con el proteccionismo fue a la estructura económica. Si ayer hubo que vencer las resistencias de los favorecidos por el proteccionismo económico, ahora habrá que vencer las resistencias de las minorías favorecidas por el proteccionismo político. Quizás nosotros seamos derrotados; pero esto es preferible a quedar como pusilánimes o cobardes.</p>
<p>Este relato pondría a mi generación a la altura de la de mi padre. Y en lo personal, me liberaría del sentimiento de inferioridad moral que aún me produce su figura&#8221;.</p>
<p>El texto tenía un bello título: &#8220;Relato y Biografía&#8221;.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://eugeniotironi.cl/2012/01/relato-y-biografia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La Transición al Diván</title>
		<link>http://eugeniotironi.cl/2012/01/la-transicion-al-divan/</link>
		<comments>http://eugeniotironi.cl/2012/01/la-transicion-al-divan/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 25 Jan 2012 18:44:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prensa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://eugeniotironi.cl/?p=428</guid>
		<description><![CDATA[Compartimos con ustedes la columna publicada en el &#8220;Diario 30&#8221; de Ricardo Darín, en la que hace alusión al libro &#8220;¿Por qué no me quieren?: Del ´Piñera way´ a la rebelión de los estudiantes&#8221;, de Eugenio Tironi.  &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211; El escenario político que se ha desatado esta semana me ha recordado uno de los libros más
	<div class="buttons"><a href="http://eugeniotironi.cl/2012/01/la-transicion-al-divan/" class="go_more button"><span><i class="detail"></i>Leer M&#225;s</span></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Compartimos con ustedes la columna publicada en el &#8220;<a href="http://diario30.com/destacados-diario30/transicion-divan/" target="_blank">Diario 30</a>&#8221; de Ricardo Darín, en la que hace alusión al libro &#8220;¿Por qué no me quieren?: Del ´Piñera way´ a la rebelión de los estudiantes&#8221;, de Eugenio Tironi. </em></p>
<p><em>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</em></p>
<p align="JUSTIFY">El escenario político que se ha desatado esta semana me ha recordado uno de los libros más leídos del 2011: “<strong> ¿Por qué no me quieren? Del ´Piñera way´ a la rebelión de los estudiantes</strong>”. Ahora que, como dirían los historiadores, “el año largo” se acaba, se vuelve imprescindible mirar con detención la tesis de Eugenio Tironi en este volumen. Se trata de un texto escrito en cuatro días, según confesión del autor. Y se nota. Es una mezcla de columnas, antes publicadas en El Mercurio, con algunos análisis –todavía crudos- sobre el movimiento estudiantil. En su mejor lectura posible, esto es, pasando por alto lo liviano de algunos capítulos, debe ser visto como un colofón a <strong>“Radiografía de una Derrota”, el libro que pretendía explicar la derrota de Frei en Enero de 2010.</strong></p>
<p align="JUSTIFY">Y, yendo todavía un poco más allá, puede ser comprendido como otro párrafo más de la extensa producción de Tironi. Una producción estrechamente ligada con la “sociología de la transición”. Aquella compulsión, primero académica, luego comercial,  por brindar marcos conceptuales a la sociedad heredada de Pinochet y administrada por la Concertación.</p>
<p align="CENTER">PIÑERA AL DIVÁN: ¿SÓLO?</p>
<p align="JUSTIFY"><em><strong>¿Por qué no me quieren?</strong></em><strong> </strong>pretende elaborar una tesis sociológica sobre “el Chile actual” a partir de las implicancias políticas del triunfo de Sebastián Piñera. De ahí que Tironi le dedique casi tres cuartos del texto a divagar sobre la personalidad del Presidente y la manera en que ésta se plasma en el Ejecutivo. Dicho en breve: según Tironi, Piñera sería “un ganador compulsivo con ribetes patológicos”, cuestión que explicaría su actuar errático. Este diagnóstico viene a complementarse con el libro <strong>“Piñera: Historia de un Ascenso”</strong> publicado por Loreto Daza y Bernardita Del Solar a principios de 2011. Allí, se pone el acento en el carácter competitivo y audaz del primer Mandatario. Esto le permitió, según las periodistas, ser hiperexitoso en el mundo de los negocios y puede ser una de las razones por las cuales ganó la elección, pero le impide gobernar. <strong>Es decir: las mismas características que lo hacían un buen candidato, lo hacen un Presidente débil.</strong></p>
<p align="JUSTIFY">Una “compulsión por destacar” que explicaría, según Tironi, la inclinación del sujeto por incurrir en, siguiendo la nomenclatura de Barthes,<strong>“gestos excesivos, explotados hasta el paroxismo de la significación”</strong>. Estos estarían produciendo, si entiendo la tesis, una suerte de “banalización” de la figura institucional del Presidente. Esta “banalización” condiciona a los oyentes que rechazan de plano cualquier mensaje. La banalización de la institución sería producto de episodios concretos que debilitan el mensaje no por su contenido, sino por la ausencia del mismo. Episodios que mezclan, por un lado, chascarros fruto del apuro y, por otro, un incontrolable deseo por ser el centro de atención. Ojo: Ser el centro de atención por sobre el mensaje. <strong>El académico Cristóbal Bellolio, lo resumía del siguiente modo: Piñera es “el eterno cumpleañero”.</strong> Pase lo que pase, el abrazo, la torta, los regalos y las fotos se las tiene que llevar él. Ejemplos de esto serían el mensaje escrito en Alemania, su deambular por Europa con el papelito famoso y sus incesantes apariciones televisivas durante el primer año de mandato -tres al día en sus momentos de mayor ansiedad- . Para resumir: las incontables “piñericosas” –según las bautizó The Clinic- que han marcado la actual gestión. Es decir, no hay construcción teórica posible entorno a un Ejecutivo conducido <strong>-única y exclusivamente-</strong> por las estrategias personales de su cabeza visible. Todavía más, estas estrategias se subordinan al pulso de las encuestas, que, a su vez, ratifican o desmienten las estrategias personales del mismo sujeto. El resultado: en cada anuncio o conflicto, lo que está en juego es -<strong> única y exclusivamente- </strong>la popularidad del Presidente. Hay quienes dicen que este es el primer gobierno de derecha en cincuenta años. Otros dicen que es el quinto gobierno de la Concertación. <strong>Tironi afirma que es el “Gobierno de Piñera”, y nada más que eso.</strong> Por ende, quien quiera entender lo que es este Gobierno, debe dejar de lado todos los manuales. La claves estarían en la trayectoria personal del sujeto:</p>
<p align="JUSTIFY">“No hay programas, sino oportunidades. No hay planes, sino apuestas. No hay obras, sino rentabilidad. No hay organizaciones, sino metas. No hay cautela, sino riesgo. No hay mesura, sino exceso. No hay reflexión, sino acción. No hay calma, sino vértigo. No hay inspiración, sino decisión. No hay estudios, sino ensayos. No hay consistencia, sino éxito. No hay lealtad, sino astucia. No hay pares, sino colaboradores. No hay relato, sino poder. No hay bibliotecas, sino gimnasios. No: este no es el <em>Chilean Way</em>, es el<em> Piñera way”</em>. (<em><strong>¿Por qué no me quieren?</strong></em><strong>, página 15).</strong></p>
<p align="JUSTIFY">Tironi no lo dice, hay varias cosas que Tironi no dice, pero aquí habría un fenómeno inverso a lo ocurrido con Bachelet. Las encuestas no la premiaban a ella por “ser ella” solamente, sino porque fue rostro comunicacional del relato de la “protección social”. Un relato inteligentemente creado para potenciar las fortalezas comunicacionales del sujeto: empatía, debilidad, cariño. En cambio, “la falta de relato” terminó siendo “el relato” de Piñera. De esta manera, el Gobierno, que en un inicio había abjurado de la derecha para poder ganar, que había sido estratégicamente reticente con el gremialismo, termina “tensionado desde dentro” por los herederos de Jaime Guzmán. Ha sido el vacío de conducción, entonces, lo que ha incubado el escenario político que vivimos hoy.</p>
<p align="JUSTIFY">De ahí que el piso de 23% alcanzado en la última CEP se deba en buena medida al conflicto estudiantil y la dificultad por marcar la agenda, pero, también, a un debilitamiento de la figura presidencial.<strong> </strong>Un efecto dominó que costó 20 “puntos cep” en Diciembre de 2010 y otros 20 en Julio. Y tres adicionales en Diciembre. Cuarenta y tres puntos en once meses. No hace falta realizar un exhaustivo detalle de la cantidad de episodios críticos que esta administración no ha sabido llevar. Baste recordar que, terminado el episodio de los mineros, el Gobierno dejó de marcar la agenda. De ahí para adelante, comenzó una saga de errores comunicacionales, políticos y personales. En lo comunicacional, el rescate de la mina San José no fue utilizado como un elemento de narrativa política, sino como una narrativa política “en sí misma”. Una apología de la técnica en vez de una construcción discursiva. Un énfasis en los métodos y en los resultados, antes que en las personas y sus familias. Error de Piñera, sí. Pero, fundamentalmente: falta de visión política de sus muchos asesores.</p>
<p align="CENTER">CINISMO Y MARKETING</p>
<p align="JUSTIFY">A este verdadero “cuadro clínico”, Tironi agrega que el Gobierno estaría atrapado conceptualmente: los chilenos no soportarían un Ejecutivo marcado por la retórica capitalista. Se podrá decir que ella no es privativa de la Derecha toda vez que la Concertación también la tenía. Pero Tironi corrige:</p>
<p align="JUSTIFY">“Los de la Concertación hacían, quizás, <strong>lo mismo que el gobierno actual</strong>; pero lo hacían no porque les naciera de ellos mismos, porque estuviera en su ADN, sino porque estaban obligados por las circunstancias; la globalización, las herencias de la dictadura, el bloqueo de la derecha, la recuperación de la democracia, y así por delante”. (<em><strong>¿Por qué no me quieren?</strong></em><strong>, página 90).</strong></p>
<p align="JUSTIFY">“Ahí estuvo el secreto de la Concertación. Estaba en sus ojos. Era su identificación, su ethos compartido, sus vasos comunicantes, incluso de tipo familiar y social, con el anti-capitalismo. Esto, curiosamente, le permitía ser dura en términos conceptuales y de políticas públicas y, al mismo tiempo, mantener prendida una pequeña luz de esperanza en el anti-capitalista que todo chileno lleva adentro, que lo conducía a quedarse rumiando su desencanto, en vez de salir a la calle a protestar, como lo hace ahora”. (<em><strong>¿Por qué no me quieren?</strong></em><strong>, página 93).</strong></p>
<p align="JUSTIFY">La tesis de Tironi es que la Concertación logró mantener el status quo porque la ciudadanía percibía en ellos un ethos crítico del sistema. Plausible, sí, pero profundamente cínico. Una lectura aguda de <strong>¿Por qué no me quieren?</strong> revela <strong>ese cinismo propio de la transición. Un cinismo que complementa el ya exhibido en “Radiografía de una Derrota” </strong>que prefiere mostrar a la campaña de Frei como “un producto malo” y no a la Concertación como una coalición consumida por sus propias contradicciones<strong>. </strong>Es como si Tironi no lo entendiera, o como si no quisiera decirlo. En vez de realizar un juicio político a su bloque, el sociólogo pretende hacer verosímil que todo el problema fue comunicacional: Se eligió mal el candidato, se erró el “clivaje”, se aprovechó mal a Bachelet. Piñera era un mejor producto, pero nada más que eso. Y, hoy, ese producto estaría siendo rechazado en las encuestas.</p>
<p align="JUSTIFY"><strong></strong>Es curiosa la tesis de Tironi, no por su formulación, sino por la desfachatez del autor. Su argumento es, básicamente, que la Concertación era una mejor administradora del modelo actual porque daba cuenta de una contradicción: <strong>anti capitalismo al mando del capitalismo.</strong> Todo ello en base a un ejercicio de tragar sapos: La Concertación gobernaba para las grandes empresas y para consolidar el neoliberalismo, pero “le dolía la guata” hacerlo. Y es esta actitud lo que la gente premiaba con su voto. <strong>Es decir, el triunfo de Piñera habría venido a “profundizar las contradicciones”, para usar la jerga universitaria tan en boga, y habría puesto al modelo a la cabeza del modelo mismo</strong>. <strong>¿Hacia dónde vamos?</strong><strong>¿Qué significa este 2011 en plano histórico?</strong> Tironi es optimista ante estas preguntas. Tironi ha sido optimista durante veinte años y no hay razón para que no lo sea ahora. Sostiene que el movimiento actual tiene semejanzas con <strong>Mayo del 68</strong> y que estamos en presencia de una nueva generación de jóvenes, hijos de la democracia y sin los tabués de sus mayores. <strong>Y ahí se acaba el libro: cuatros intensos días con Eugenio Tironi.</strong></p>
<p align="JUSTIFY">Los libros de Tironi hablan claro porque no dicen toda la verdad. En estos cuatro días de intensa reflexión, Tironi no logró ver que el movimiento actual tiene bastante que ver con la mala gestión política del Gobierno, pero mucho más, muchísimo más, con los veinte años de la Concertación.</p>
<p align="JUSTIFY">Las tesis de Tironi, desde<strong> “El Malestar de las Elites</strong>” en adelante,<strong> </strong>permiten justificar veinte años de gerenciamiento auto culpable y de incapacidad política real. Esos textos son <strong>el relato cínico de la Concertación</strong> que todavía no comprende por qué perdió el poder. No lo pedió por ser un mal producto, sino por convertir a la política en una cuestión de productos. No perdió, solamente, porque una fracción de sus electores prefirieron a la derecha, sino porque buena parte de la ciudadanía entendía que la Concertación gobernaba desde la contradicción y el cinismo. Que se dedicaban a ganar elecciones y no a gobernar. A administrar y no a reformar. A dar bonos para combatir la pobreza, pero no a atacar las causas de la desigualdad. A hablar sobre los pobres, pero en seminarios en Casa Piedra. Esto es algo más serio que la derrota de Frei ante Piñera y el naufragio de “La Nueva Forma de Gobernar”. <strong>Aquí el paradigma de la transición parece estar siendo superado. Piñera ganó porque ese paradigma, el de la Concertación haciendo como que gobernaba y la derecha haciendo como que no le gustaba, terminó.</strong></p>
<p align="JUSTIFY">Este vacío político se ha intentado llenar con un nuevo concepto: el relato. Es interesante notar que la noción de “relato” encuentra su origen en los asesores comunicacionales obnubilados por los mass media y el postmodernismo. <strong>Lo único que la Concertación tiene, en este sentido, son los libros de Eugenio Tironi.</strong>  Su consejo marcó la narración del gobierno de Aylwin. Luego vinieron Ottone y Carvajal. Para no ser menos, Piñera también nombró a los suyos. De ahí que este Gobierno contemple un insólito cargo: “Asesor de Imagen Presidencial”. Sin embargo, estos asesores de la contingencia no han podido atizar conceptualmente lo esencial: La sociedad chilena, su elite en particular, está huérfana de sentido. Ese es el trasfondo verdadero detrás de la “falta de relato” en política. Esta falta de sentido ha convertido a la política en una oficina de reclamos. Los ciudadanos no se sienten partícipes de un proceso colectivo, sino individuos aislados que deben reclamar sus derechos. Ante el desmedro, según las encuestas, de la imagen de los políticos, han surgido asesores comunicacionales prestos a venderles un producto discursivo, una narrativa, que les permita ganar las elecciones. Esto hace evidente la enajenación del sistema político chileno: <strong>no hay política, sino consumo. No hay deliberación, sino marketing.</strong> Lo irónico del asunto es que, mientras estamos buscando un “relato”, perdemos el tiempo respecto de lo verdaderamente trascendental. Nuestro cuento político se basa sobre tres pilares nítidos. Si pudiéramos quitarle el maquillaje, el relato de la transición se vería así:</p>
<p align="JUSTIFY"><strong>Primero</strong>, los chilenos vivimos bajo el orden constitucional de 1980. Éste consagra un sistema político poco representativo y centralista. Originalmente era un texto que combinaba elementos neoliberales con conceptos neo-fascistas. Se modificó muchas veces, pero <strong>su germen autoritario sigue intacto</strong>.</p>
<p align="JUSTIFY"><strong>Segundo</strong>, los chilenos votamos con interés solamente en las elecciones presidenciales. Allí le cambiamos el rostro y la voz a una figura centrípeta que concentra todo el quehacer público. Para bien o para mal. A veces es un “Padre” que habla golpeado y señala con el dedo índice a sus adversarios.<strong> A veces es una “Madre” acogedora, con algo de sobrepeso, siempre presta a apretujarnos cariñosamente</strong>. Y otras veces es un empresario exitoso, bueno para el “running” y la especulación, pero con poco tacto social y limitada inteligencia emocional.</p>
<p align="JUSTIFY"><strong>Tercero</strong>, a los chilenos nos encanta comprar. El consumo es la principal actividad y es “la bajada” práctica del “relato” denominado “desarrollo económico”. El consumo como forma de vida casi religiosa ha engendrado un país de valores trastocados, de individuos desarraigados, con más tarjetas plásticas en la billetera que amigos de verdad. El resultado es una superposición de esferas: los consumidores ya no son ciudadanos, los ciudadanos solamente son consumidores. <strong>Así, importa más el Sernac que el Senado</strong>.</p>
<p align="CENTER">LA ALEGRÍA YA VUELVE</p>
<p align="JUSTIFY">Es una cuestión consustancial a la transición esto de estar cerrándose a sí misma. Tironi es el inventor de ese juego de cerrar la transición, por dentro, quedándose entre cuatro paredes a pensar la transacción. Pero esta vez parece ser en serio: la transición se acaba. Es importante comprender que la derrota de la Concertación se debe a su propia contradicción, la de ganar con promesas y gobernar con explicaciones. Pero el cinismo también puede ser candidez. No es necesario ser tan desfachatado como Tironi, se puede ser cándido y creer que, en verdad, es la derecha la que no quería superar la contradicción. <strong>Fernando Atria</strong>, por ejemplo, afirma en una columna publicada en el momento más álgido del 2011:</p>
<p align="JUSTIFY">“El problema de la Concertación fue que entendió que para gobernar era necesario ignorar el hecho de que las instituciones con las que había que gobernar eran tramposas, y dejar de intentar lo que no podía ser logrado. Y claro, como todo (o casi todo) lo importante estaba sujeto al veto de la derecha, hacer o intentar sólo lo que era políticamente viable significó hacer o intentar sólo lo que contaba con la aprobación de la derecha. Así fue como la Concertación se derechizó”. <strong>(“Hambre no es pan” TheClinic.cl</strong>)</p>
<p align="JUSTIFY">Atria, de creciente influencia en sectores de izquierda,  cree que el problema de la Concertación fue que perdió de vista que existía un veto de la derecha. La “derechización” habría sido el producto de veinte años de gobernar con freno de mano. Ello no hace más que recordarnos que el sistema actual es tramposo, pero no nos explica el fondo del asunto. Es interesante esto pues Atria sitúa en los límites normativos de la Constitución el principal escollo de la coalición del arcoiris. Esos límites habrían condicionado toda la obra de estos veinte años, según complementa en su libro <strong>“Neoliberalismo con Rostro Humano”. </strong>Pero esto pierde de vista que <strong>la Concertación tuvo espacios, mayorías y cuadros suficientes</strong> como para, al menos, empujar a la derecha. Pero ni siquiera lo intentaron. En lugar de ello eligieron un falso progresismo, una retórica antes que una agenda concreta, una “onda” antes que una “cultura”.</p>
<p align="JUSTIFY">La derechización de la Concertación ocurrió porque los vetos estaban, fundamentalmente, dentro de la misma Concertación. <strong>La Concertación misma operó como un veto durante veinte años.</strong> Ese modelo, en que el “Partido Transversal”, conocido como “Mapu-Martínez”, gerenciaba el país junto a la derecha económica, se asentó culturalmente en las bases socio-políticas del votante del NO. Durante los primeros diez años se pensó que, al venir los gobiernos PS-PPD, se podría dejar atrás la tibieza democratacristiana, pero nada de eso ocurrió. Lo que vino fue la consolidación de lo ya visto en los 90. <strong>Lentamente, el Partido Transversal fue reemplazado por una casta de tecnócratas, primos ideológicos de los Chicago-Boys. </strong>Todo ello, sumado a la acción de su principal satélite: <strong>el Partido Comunista.</strong> Éste, por un lado, le permitió atajar a la sociedad civil más activista – “ultra”, le dicen ahora- y, por otro, le colocó los votos faltantes para elegir a Lagos y Bachelet. <strong>Radical importancia tuvo en ello que el bloque supo administrar el carnaval a su favor. </strong>Todo acto masivo, toda gran concentración ciudadana, toda celebración deportiva tenía, eminentemente, un sello concertacionista. Festivales de teatro, el Chino Rios, actores de teleseries, muñecas gigantes, tocatas gratuitas, goles de Chile, todo servía para saciar la falta de carnaval, y de paso consolidar las mayorías, como bien manda Gramsci. Pero, con los pinguinos en 2006, eso cambió. El carnaval, esto es, la celebración comunitaria en espacios públicos, se volvió contra la Concertación.<strong> Desde entonces la transición parece estar terminando.</strong></p>
<p align="JUSTIFY">En este sentido, el juicio a la Concertación debe ser drástico y sin compasiones. Se debe desnudar el falso progresismo que ella dibujó en el imaginario colectivo.<strong> Falso “progresismo”</strong> en lo económico al querer canonizar el modelo en el exterior, pero olvidarse de la libre competencia y de la concentración de los mercados. <strong>Falso “progresismo”</strong> en -lo que la transición llamó- “los problemas valóricos” al nunca jugársela con decisión por los derechos reproductivos ni por la unión civil entre homosexuales. Tuvo que venir la derecha a hacerlo. <strong>Falso “progresismo”</strong> en materia cultural al convertirlo todo en repartija de dinero y guitarreos al aire libre. Ni siquiera el iva a los libros fue cuestionado seriamente. <strong>Falso “progresismo” </strong>en política de drogas, al criminalizar la marihuana, pero sin ponerle freno a la industria etílica que nos ha convertido en un país de alcohólicos. <strong>Falso “progresismo” </strong>al apelar a semánticas comunitarias, pero consolidar un país individualista y adicto al éxito. <strong>Falso “progresismo”</strong> al adular a las Universidades Públicas, pero coquetear cada vez que se podía con las privadas. <strong>Falso “progresismo” </strong>al preferir el discurso de la gobernabilidad antes que conducción política. Falso progresismo en libertad de expresión, diciendo que El Mercurio y La Tercera son de derecha, al mismo tiempo que terminaban con la Revista Análisis y sin nunca haberle puesto un centavo a medios independientes. <strong>Falso “progresismo”</strong> al permitir el crecimiento simbólico y cultural de la Iglesia Católica, que controla buena parte de la educación de la elite. <strong>Falso “progresismo”</strong> al generar un país de gente estresada, consumista y deprimida.</p>
<p align="JUSTIFY">Esta semana de intensa especulación política me ha vuelto a recordar la sensación que me dejó Tironi tras leer su libro. <strong>Quizás lo que nuestra clase política necesite no sean unas largas vacaciones, ni un centenar de ipads, ni acuerdos bajo la mesa, ni nuevos asesores comunicacionales, ni un “nuevo relato”.</strong> Quizás lo que nuestra clase política necesita es una larga sesión de sicoanálisis para observar el país que han construido, la cantidad de cuestiones que se han mantenido intactas por presiones fácticas, por miedos adolescentes, <strong>por la acción de lobbistas como Tironi</strong> o porque el bolsillo así lo recomendaba.</p>
<p align="JUSTIFY">Febrero puede ser la oportunidad para un sicoanálisis masivo. Aunque sea de cuatro días.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://eugeniotironi.cl/2012/01/la-transicion-al-divan/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Tironi y su papel en &#8220;NO&#8221;, la película: &#8220;Dejé el protagónico a Gael García Bernal&#8221;</title>
		<link>http://eugeniotironi.cl/2012/01/tironi-y-su-papel-en-no-la-pelicula-deje-el-protagonico-a-gael-garcia-bernal/</link>
		<comments>http://eugeniotironi.cl/2012/01/tironi-y-su-papel-en-no-la-pelicula-deje-el-protagonico-a-gael-garcia-bernal/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 17 Jan 2012 14:24:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prensa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://eugeniotironi.cl/?p=422</guid>
		<description><![CDATA[Los invitamos a leer la nota publicada en &#8220;Las últimas noticias sobre la aparición de Eugenio Tironi, en la película del &#8220;NO&#8221;. Tironi LUN &#160; Imagen extraída de: http://diario.latercera.com/2011/12/25/01/contenido/cultura-entretencion/30-95239-9-no-la-pelicula-que-reunio-desde-gael-garcia-bernal&#8211;a-patricio-aylwin.shtml]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://eugeniotironi.cl/wp-content/uploads/2012/01/Tironi-LUN.pdf" target="_blank">Los invitamos a leer la nota publicada en &#8220;Las últimas noticias sobre la aparición de Eugenio Tironi, en la película del &#8220;NO&#8221;. </a><a href="http://eugeniotironi.cl/wp-content/uploads/2012/01/Tironi-LUN.pdf">Tironi LUN</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<h6>Imagen extraída de: <a href="http://diario.latercera.com/2011/12/25/01/contenido/cultura-entretencion/30-95239-9-no-la-pelicula-que-reunio-desde-gael-garcia-bernal--a-patricio-aylwin.shtml">http://diario.latercera.com/2011/12/25/01/contenido/cultura-entretencion/30-95239-9-no-la-pelicula-que-reunio-desde-gael-garcia-bernal&#8211;a-patricio-aylwin.shtml</a></h6>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://eugeniotironi.cl/2012/01/tironi-y-su-papel-en-no-la-pelicula-deje-el-protagonico-a-gael-garcia-bernal/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

